Todo pasa y
todo queda, pero lo nuestro es pasar…. Que razón tenía Machado, ya estamos en
casa, terminó nuestra aventura y ya solo queda el recuerdo, un bonito recuerdo.
Partimos hacia
el aeropuerto con caras largas y ojos llorosos, a los chavales les ha afectado
mucho separarse de sus compañeros de aventura. Facturamos sin muchos problemas,
y sobre las 10:00 subimos al avión con nuestras ensaimadas. El viaje de vuelta
se ha hecho un poco largo, según el comandante de vuelo había congestión en las
pistas (la gripe este año está haciendo estragos), y hemos tenido que estar una
hora dando vueltas en el aire hasta que nos han dado permiso para aterrizar,
tanto el despegue como el aterrizaje han sido muy suaves, apenas lo hemos
notado. Recogimos las maletas y directos al autobús, que nos estaba esperando
hacía ya casi una hora. Paramos a la salida de Madrid para comer algo y un par
de horas después, a las 16:15 ya estábamos en Plasencia. Como os prometí he
vuelto con el mismo número de niños que me llevé, y encima ha coincidido que
eran los mismos, por lo que los padres estaban muy contentos de volver a tener
a sus hijos en casa, y yo de que así sea.
Llegó la hora
de hacer balance, creo que todo ha salido como se esperaba o incluso mejor. Los
chavales han tenido un comportamiento excelente, la convivencia entre centros
ha sido inmejorable, el viaje y las diferentes rutas podríamos calificarlos de insuperables,
el trato y la coordinación con los otros profes y con los responsables de la
ruta mejor imposible, por lo que el balance final sería de sobresaliente.
Y con esto también me despido de todos aquellos que día a día han seguido nuestra experiencia a través de este blog, gracias por soportar mis humildes relatos y no criticar demasiado. Habéis hecho que el esfuerzo diario de mantener este blog haya merecido la pena. Hasta siempre.
